martes, 16 de julio de 2013

Cuento sobre la amistad - Anthony de Mello


Malik, hijo de Dinar, estaba muy preocupado por la disoluta conducta de un libertino joven que vivía en la casa contigua a la suya. Durante mucho tiempo no hizo nada al respecto, con la esperanza de que hubiera alguien que interviniera. Pero cuando la conducta del joven se hizo absolutamente intolerable, Malik se dirigió a él y le pidió que cambiara su modo de ser.

Con toda tranquilidad, el joven informó a Malik de que él era un protegido del Sultán y, por lo tanto, nadie podía impedirle vivir como a él se le antojara.

Malik le dijo: «Yo, personalmente, me quejaré al Sultán». 

Y el joven le respondió: «Será completamente inútil, porque el Sultán jamás cambiará su opinión acerca de mí». 

«Entonces le hablaré de ti al Sumo Creador» replicó Malik. 

«El Sumo Creador», dijo el joven, «es demasiado misericordioso como para reprocharme nada».

Malik quedó totalmente desarmado, por lo que desistió de su intento. Pero al poco tiempo la reputación del joven se hizo tan pésima que originó la repulsa general. Malik decidió entonces que debía intentar reprenderle. 

Pero, cuando se dirigía a la casa del joven, oyó una voz que le decía: «No toques a mi amigo. Está bajo mi protección». A Malik, esto le produjo una enorme confusión y, cuando se vio en presencia del joven, no supo qué decirle.

El joven le preguntó: «¿A qué has venido?». 

Respondió Malik: «Venía a reprenderte, pero cuando me dirigía hacia aquí una voz me dijo que no te tocara, porque estás bajo su protección».

El rostro del disoluto joven se transformó. « ¿De veras me llamó amigo suyo?», preguntó el joven. Pero para entonces Malik ya se había marchado. 

Años más tarde, Malik se encontró con el joven en La Meca. Las palabras de la Voz impresionaron al joven de tal modo que había renunciado a todos sus bienes y se había hecho un mendigo errante.

«He venido aquí en busca de mi Amigo», le dijo a Malik. Y, dicho esto, murió.

Anthony de Mello

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