miércoles, 30 de julio de 2014

Frase sobre el amor - Thoreau


Imagen con frase de amor
Henry David Thoreau (1817-1862) Escritor, poeta y filósofo estadounidense.
"Sólo hay un remedio para el amor: amar más"

Imagen: Morguefile

martes, 29 de julio de 2014

Frase sobre el perdón - Corrie tem Boom


Imagen con frase sobre el perdón
Corrie tem Boom (1892-1983) escritora neerlandesa, predicadora cristiana.
"Quien no puede perdonar rompe el puente por el que él mismo puede pasar"

Frase sobre la confianza - Marie Curie

 

Imagen con frase sobre la confianza 
Marie Curie (1867-1934)Física y química polaca. Dos premios Nobel.
"La vida no es fácil para ninguno de nosotros. Pero... ¡Qué importa! Hay que perseverar y sobretodo tener confianza en uno mismo"
Imagen: morguefile free

sábado, 26 de julio de 2014

Frase sobre la fortaleza - Nietzsche


Imagen con frase sobre la fortaleza
Friedrich Nietzsche (1844-1900) filósofo, poeta, músico, filólogo alemán.
"Lo que no me mata me hace más fuerte"


Frase sobre la felicidad - Jorge Bucay

Imagen con frase sobre la felicidad
Jorge Bucay (1949-    ) Psicoterapeuta y escritor argentino.
"La felicidad es la certeza de no sentirse perdido"

miércoles, 23 de julio de 2014

Gratitud: La llave de la felicidad

Jack  es un hombre mágico que ha hecho la elección de agradecer cada uno de los días de su vida, al margen de lo que éste le deparara.
Con su gran sabiduría, Jack explica cómo lo logró:
“Me ha resultado fácil encontrar algo que agradecer cada día. Renuncié a toda expectativa. Mañana no tiene que ser mejor que hoy para tener un buen día. No necesito cumplir todos mis sueños para poder decir que mi vida es buena. No me importa si no conduzco determinado coche o no tengo todo lo que quiero. No quiero tantas cosas. De modo que me resulta fácil apreciar la vida.
He descargado a Dios del peso de tener que proporcionármelo todo para poder ser feliz. Por extraño que parezca, ahora soy más feliz que cuando vivía dominado por el deseo de que la vida fuera como yo quería que fuera.
La gente me pregunta: ¿cómo es posible ser tan feliz?, como si tuviera que faltarme algo. Sencillamente elegí ver el bien, de algún modo, en la gente y apreciar lo que cada día me tiene preparado. Así se vive mejor.”

Fuente: El poder invisible en acción – Caroline Myss

martes, 22 de julio de 2014

Autoestima - ¿Quién desea aún este billete?

Cassan Said Amer cuenta la historia de un conferenciante que comenzó un seminario tomando un billete de 20 dólares y preguntando:
—¿Quién desea este billete de veinte dólares?
Varias manos se levantaron, pero el conferenciante dijo:
—Antes de entregarlo, es necesario hacer algo.
Lo arrugó con toda furia e insistió:
 —¿Quién quiere aún este billete?
Las manos siguieron levantadas.
—¿Y si hago esto?
Lo tiró contra la pared, lo dejó caer al suelo, lo arrugó, lo pisoteó y una vez más mostró el billete, ahora inmundo y arrugado. Repitió la pregunta y las manos siguieron levantadas.
—Ustedes no pueden olvidar jamás esta escena —comentó el conferenciante—. No importa lo que yo haga con este dinero, sigue siendo un billete de veinte dólares. Muchas veces en nuestra vida somos machacados, pisados, maltratados, ofendidos; aun así, valemos lo mismo.

Fuente: Como el río que fluye –Paulo Coelho.

lunes, 21 de julio de 2014

Despertar el talento - Rosetta Forner

Mensaje de esperanza - Jolenz



Imagen con frase sobre la esperanza
Jolenz
"Aunque tengas dificultades nunca destruyas las flores de la esperanza"
Imagen: morguefile

Autoestima – ¿Qué gracia tiene ser una farsa? Mitsuo Aida


Por haber vivido intensamente su vida,
la hierba seca aun llama la atención de quien pasa.
Las flores solo florecen y lo hacen lo mejor que pueden.

El lirio blanco en el valle que nadie ve,
no necesita explicar nada a nadie;
vive sólo para la belleza,
pero los hombres no pueden convivir con el “sólo”.
Si los tomates quieren ser melones,
se transforman en una farsa.
Mucho me asombra que tanta gente esté ocupada,
en querer ser quien no es:
¿qué gracia tiene transformarse en una farsa?

No necesitas fingir que eres fuerte,
no debes probar siempre que todo va bien,
no puedes preocuparte de lo que piensen los otros,
llora, si lo necesitas,
es bueno llorar hasta que no quede ni una lágrima
pues entonces podrás volver a sonreír.

Mitsuo Aida

domingo, 20 de julio de 2014

Cuento sobre la honradez y el amor

Hacia el año 250 a.C., en la China antigua, cierto príncipe de la región de Thing-Zda estaba en vísperas de ser coronado emperador, pero antes, conforme a la ley, debía casarse.
Como se trataba de elegir a la futura emperatriz, el príncipe debía encontrar una en la que pudiera confiar ciegamente. Aconsejado por un sabio, decidió convocar a todas las jóvenes de la región para encontrar a la que fuera más digna.
Una señora mayor, sierva del palacio desde hacía muchos años, al oír los comentarios sobre los preparativos para la audiencia, sintió una gran tristeza pues su hija alimentaba un amor secreto por el príncipe.
Al llegar a casa y contárselo a la joven, le espantó oír que también ésta pretendía comparecer.
La señora se desesperó:
—Hija mía, ¿qué harás allí? Estarán presentes las jóvenes más bellas y ricas de la corte. ¡Quítate esa insensata idea de la cabeza! Yo sé que estás sufriendo, pero, ¡no transformes el sufrimiento en locura!
Y la hija respondió:
—Querida madre, no estoy sufriendo y, menos aún, me he vuelto loca; sé que jamás podría ser elegida, pero es mi oportunidad de estar al menos unos momentos cerca del príncipe, eso ya me hace feliz… aun sabiendo que mi destino es otro.
Por la noche, cuando la joven llegó al palacio, estaban allí, efectivamente, todas las jóvenes más bellas, con las ropas más elegantes y las joyas más preciosas y dispuestas a luchar de cualquier modo por la oportunidad que se les brindaba.
El príncipe, rodeado por su corte, anunció el desafío:
—Daré a cada una de ustedes una semilla. La que dentro de seis meses me traiga la flor más linda será la futura emperatriz de China.
La joven cogió su semilla, la plantó en el tiesto y, como no tenía demasiada habilidad para las artes de la jardinería, cuidaba la tierra con mucha paciencia y ternura, pues pensaba, si la belleza de las flores surgiera como prolongación de su amor, no tenía que preocuparse por el resultado.
Pasaron tres meses y nada brotó. La joven probó un poco de todo, habló con labradores y campesinos, que le enseñaron los más variados métodos de cultivo, pero no consiguió el menor resultado. Cada día sentía más lejano su sueño, aunque su amor seguía tan vivo como antes.
Por fin, transcurrieron los seis meses y nada nació en su tiesto. Aun sabiendo que nada tenía para mostrar, era consciente de su esfuerzo y dedicación durante todo aquel tiempo, por lo que comunicó a su madre que volvería al palacio en la fecha y la hora convenidas. Secretamente sabía que aquel sería su último encuentro con el amado y no estaba dispuesto a perderlo por nada del mundo.
Llegó el día de la nueva audiencia. La joven apareció con su tiesto sin planta y vio que todas las demás pretendientes habían conseguido buenos resultados: cada una de ellas tenía una más hermosa que la otra, de los más variados colores y formas.
Por fin, llegó el momento espetado, entra el príncipe y observa a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de observarlas a todas, anuncia el resultado: indica a la hija de su sierva como su nueva esposa.
Todos los presentes empiezan a quejarse, diciendo que eligió a la que no había conseguido cultivar ninguna planta.
Entonces fue cuando, con la mayor calma, el príncipe aclaró la razón del desafío:
Ésta ha sido la única que ha cultivado la flor que la ha hecho digna de llegar a ser una emperatriz: la flor de la honradez. Todas las semillas que entregué eran estériles y no podían germinar en modo alguno.

Fuente: Como el río que fluye – Paulo CoelhoHacia el año 250 a.C., en la China antigua, cierto príncipe de la región de Thing-Zda estaba en vísperas de ser coronado emperador, pero antes, conforme a la ley, debía casarse.
Como se trataba de elegir a la futura emperatriz, el príncipe debía encontrar una en la que pudiera confiar ciegamente. Aconsejado por un sabio, decidió convocar a todas las jóvenes de la región para encontrar a la que fuera más digna.
Una señora mayor, cierva del palacio desde hacía muchos años, al oír los comentarios sobre los preparativos para la audiencia, sintió una gran tristeza pues su hija alimentaba un amor secreto por el príncipe.
Al llegar a casa y contárselo a la joven, le espantó oír que también ésta pretendía comparecer.
La señora se desesperó:
—Hija mía, ¿qué harás allí? Estarán presentes las jóvenes más bellas y ricas de la corte. ¡Quítate esa insensata idea de la cabeza! Yo sé que estás sufriendo, pero, ¡no transformes el sufrimiento en locura!
Y la hija respondió:
—Querida madre, no estoy sufriendo y, menos aún, me he vuelto loca; sé que jamás podría ser elegida, pero es mi oportunidad de estar al menos unos momentos cerca del príncipe, eso ya me hace feliz… aun sabiendo que mi destino es otro.
Por la noche, cuando la joven llegó al palacio, estaban allí, efectivamente, todas las jóvenes más bellas, con las ropas más elegantes y las joyas más preciosas y dispuestas a luchar de cualquier modo por la oportunidad que se les brindaba.
El príncipe, rodeado por su corte, anunció el desafío:
—Daré a cada una de ustedes una semilla. La que dentro de seis meses me traiga la flor más linda será la futura emperatriz de China.
La joven cogió su semilla, la plantó en el tiesto y, como no tenía demasiada habilidad para las artes de la jardinería, cuidaba la tierra con mucha paciencia y ternura, pues pensaba, si la belleza de las flores surgiera como prolongación de su amor, no tenía que preocuparse por el resultado.
Pasaron tres meses y nada brotó. La joven probó un poco de todo, habló con labradores y campesinos, que le enseñaron los más variados métodos de cultivo, pero no consiguió el menor resultado. Cada día sentía más lejano su sueño, aunque su amor seguía tan vivo como antes.
Por fin, transcurrieron los seis meses y nada nació en su tiesto. Aun sabiendo que nada tenía para mostrar, era consciente de su esfuerzo y dedicación durante todo aquel tiempo, por lo que comunicó a su madre que volvería al palacio en la fecha y la hora convenidas. Secretamente sabía que aquel sería su último encuentro con el amado y no estaba dispuesto a perderlo por nada del mundo.
Llegó el día de la nueva audiencia. La joven apareció con su tiesto sin planta y vio que todas las demás pretendientes habían conseguido buenos resultados: cada una de ellas tenía una más hermosa que la otra, de los más variados colores y formas.
Por fin, llegó el momento espetado, entra el príncipe y observa a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de observarlas a todas, anuncia el resultado: indica a la hija de su sierva como su nueva esposa.
Todos los presentes empiezan a quejarse, diciendo que eligió a la que no había conseguido cultivar ninguna planta.
Entonces fue cuando, con la mayor calma, el príncipe aclaró la razón del desafío:
Ésta ha sido la única que ha cultivado la flor que la ha hecho digna de llegar a ser una emperatriz: la flor de la honradez. Todas las semillas que entregué eran estériles y no podían germinar en modo alguno.
Fuente: Como el río que fluye – Paulo Coelho

jueves, 17 de julio de 2014

Frase célebre sobre la confianza


Imagen con frase sobre la confianza
Nicolae Iorga
"La confianza sólo se pierde una vez"
Imagen: morguefile

Poema sobre el orgullo y el perdón - Gustavo Adolfo Bécquer


Imagen con poema sobre le perdón
Gustavo Aldolfo Bécquer (1836-1870) poeta y narrador español.

"Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino, ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: - Por qué callé aquel día?
y ella dirá: - Por qué no lloré yo?"

Frase célebre de Wayne Dyer sobre el apego


Imagen con frase sobre el apego
Wayne Dyer (1940-    ) psicoterapeuta y escritor estadounidense.
"La fusión de dos personas en una, da como resultado dos medias personas"
imagen: morguefile

Cuento sobre la amistad: Un hombre, un caballo y un perro

Un hombre, su caballo y su perro mueren en un accidente. El hombre tardo un tiempo en darse cuenta de que los tres estaban muertos. La caminata era muy dura, larga, cuesta arriba y el sol daba de frente. Los tres estaban empapados en sudor y tenían mucha sed. Precisaban desesperadamente agua.
En una curva del camino avistaron un portón magnífico, todo de mármol, que conducía a una plaza calzada con bloques de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde brotaba agua cristalina. El caminante se dirigió al hombre que desde una garita guardaba la entrada:
­­—Buen día— dijo el caminante.
—Buen día— respondió el hombre.
—¿Qué lugar es éste tan bonito? —preguntó el caminante.
—Esto es el cielo— respondió el hombre.
—Qué bueno que nosotros llegamos al cielo. Estamos con mucha sed —dijo el caminante.
—Usted puede entrar a beber agua a voluntad —dijo el hombre señalándole la fuente.
—Mi caballo y mi perro también están con sed —replicó el primero.
—Lo lamento mucho —le dijo el guarda—. Aquí no se permite la entrada de animales.
El hombre se sintió muy decepcionado porque tenía mucha sed, pero él no bebería dejando a sus amigos con sed. De ésta manera prosiguió su camino.
Después de mucho caminar cuesta arriba, con el cansancio y la sed multiplicados, llegaron a un sitio, cuya entrada estaba marcada por un portón viejo semiabierto. El portón daba a un camino de tierra, con árboles de ambos lados que le hacían sombra.
A la sombra de uno de estos árboles estaba un hombre recostado, con la cabeza cubierta por un sombrero, parecía que dormía...

—Buen día —dijo el caminante.
—Buen día —respondió el hombre.
—Estamos con mucha sed, yo, mi caballo y mi perro.
—Hay una fuente en aquellas piedras —dijo el hombre indicando el lugar.
—Pueden beber a voluntad.
—Muchas gracias —dijo el caminante al salir.
—Vuelvan cuando quieran —respondió el hombre.
—A propósito —dijo el caminante— ¿Cuál es el nombre de este lugar?
—Cielo — respondió el hombre.
—¿Cielo? ¡Mas si el hombre de la guardia de al lado del portón de mármol, me dijo que allí era el cielo!
—Aquello no es el cielo, aquello es el infierno.
El caminante quedó perplejo. Entonces dijo:
—Esa información falsa debe causar grandes confusiones.

—¡De ninguna manera! —respondió el hombre—, ellos nos hacen un gran favor, porque allí quedan aquellos que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.
Paulo Coelho
Imagen: http://www.mimascotayyo.com/index.php/grandes-historias/un-hombre-un-caballo-y-un-perro/

Cuento sobre el amor y el enojo: Gengis Kan y el Halcón

Una mañana, el guerrero mongol Gengis Kan y su séquito salieron a cazar. Mientras sus compañeros llevaban flechas y arcos, él llevaba sobre el brazo su halcón favorito, que era mejor y más certero que cualquier flecha, porque podía subir a los cielos y ver todo aquello que el ser humano no consigue ver.
Sin embargo, no consiguieron encontrar nada. Decepcionado, Gengis Kan volvió a su campamento, pero, para no descargar su frustración en sus compañeros, se separó de la comitiva y decidió regresar solo.

Habían pasado en el bosque más tiempo del esperado, y Kan estaba muerto de cansancio y de sed. Debido al calor del verano, los riachuelos estaban secos y no encontró sitio donde refrescarse hasta que, ¡milagro!, vio un hilo de agua que caía de unas rocas enfrente a él.

En ese mismo momento alejó de sí el halcón, sacó el pequeño cáliz de plata que siempre llevaba consigo, estuvo un rato llenándolo, y cuando estaba listo para llevárselo a los labios, el halcón le arrancó la copa de las manos. Gengis Kan se enfureció, pero, como era su animal favorito, pensó que tal vez tenía sed también. Recogió el cáliz, lo limpió y volvió a llenarlo. Con la copa llena por la mitad, de nuevo el halcón se la arrancó y derramó el líquido.
Gengis Kan adoraba a su animal, pero sabía que no podía dejar que se le faltara al respeto, ya que alguien podría estar asistiendo a la escena desde lejos, y más tarde les contaría a sus guerreros que el gran conquistador era incapaz de domar una simple ave.
Esta vez, sacó la espada de su vaina, cogió el cáliz y se puso otra vez a llenarlo, manteniendo un ojo en la fuente y el otro en el halcón. En cuanto hubo llenado la copa lo suficiente y se disponía a beber, el halcón de nuevo levantó el vuelo en dirección a él. Kan, de un golpe certero, le atravesó el pecho.
Pero el hilo de agua se había secado. Decidido a beber fuera como fuera, subió el roquedal en busca de la fuente. Para su sorpresa, vio realmente una poza de agua y, en medio de ella, muerta, una de las serpientes más venenosas de la región. Si hubiese bebido del agua, ya no estaría en el mundo de los vivos.
Kan volvió al campamento con el halcón muerto en sus brazos. Mandó hacer una reproducción en oro del ave, y grabó en una de las alas:
“Cualquier acción movida por la furia es una acción condenada al fracaso”
Paulo Coelho
Imagen: http://www.free-pet-wallpapers.com

martes, 15 de julio de 2014

Frase sobre el Amor - Osho


Imagen con frase sobre el amor
Osho (1931-1990) místico, orador y maestro espiritual indio.
"Dos personas maduras enamoradas se ayudan mutuamente a ser más libres"

Frase sobre el amor - Stendhal

Frase de amor - Alfred Tennyson


Imagen con frase sobre el amor
Alfred Tennyson (1809-1892) poeta y dramaturgo inglés.
"Es mejor haber amado y haber perdido que jamás haber amado"
Imagen: morguefile

Frase de amor universal - Rabindranath Tagore

Imagen con frase sobre el amor universal
Rabindranath Tagore (1861-1941) poeta, músico, filósofo, novelista de India. 
"El amor es el significado último de todo lo que nos rodea"
Imagen: morguefile

Frase de amor y separación - Isabel Allende

Imagen con frase sobre el amor y la separación
Isabel Allende (1942-    ) escritora chilena.
"Con cada amor volvemos a nacer y con cada amor que termina se nos abre una herida. Estoy llena de orgullosas cicatrices."
Imagen: morguefile

lunes, 14 de julio de 2014

Frases célebres sobre juzgar y criticar



Saca primero el tronco que tienes en tu ojo,
y así veras mejor para sacar la pelusa
del ojo de tu hermano.

Jesús (Mateo 7,5)

Las grandes obras la sueñan los locos geniales;
las realizan los luchadores tenaces;
las disfrutan los felices mortales;
y las critican los eternos inútiles crónicos.

Proverbio Árabe


Con  las piedras que te lanzan los críticos
bien puedes erigirte un monumento.

Kant


Somos dueños de lo que callamos,
y esclavos de lo que hablamos.

Freud


Si hablan mal de ti con fundamentos; corrígete,
de lo contrario échate a reír.

Epicteto

Huimos de los reproches ajenos,
pero los únicos que nos hacen daño
son los nuestros.

K. Gibran


Importa mucho más lo que tú mismo pienses
de ti que lo que los otros piensen de ti.

Séneca.


El chismoso hiere como una espada,
la lengua del sabio sana.

Proverbios 12,18


De todos los espíritus malignos
que andan sueltos por el mundo,
el de falta de sinceridad es el más peligroso.

Freud


No puedes aplastar a un hombre
sin estar a su mismo nivel.

Booker T. Washington


Limpia tu dedo antes de señalar mis manchas.

Benjamín Franklin


Lo importante no es lo que pueda despreciar un ser humano,
o menospreciar o criticar, sino lo que puede
amar, valorar y apreciar.

John Ruskin


Gran Espíritu, ayúdame a no juzgar nunca a nadie
hasta que haya caminado con sus mocasines.

Oración de los Indios Sioux


El tiempo cambiará y hasta invertirá
muchas de tus opiniones presentes.
Abstente pues, por algún tiempo, de convertirte
en juez de las cosas más elevadas.

Platón


Aquel que luche con monstruos debería cuidarse de no convertirse
en uno durante el proceso.

Friedrich Nietzsche


Si alguien te echa sal no te hará daño
a menos que tengas una herida abierta.

Proverbio Latino


En el ser humano hay más cosas para admirar
que para despreciar.

Albert Camus


El chisme y los rumores son el pasatiempo
de los mediocres y fracasados.

Anthony Robbins


Mientras estés preocupado por lo que los demás piensen de ti,
ellos serán tus dueños.

Neale Donald Walsch
Conversaciones con Dios 3


Los labios mentirosos encubren odio
quién difunde calumnias es un insensato.

Proverbios 10,18


No juzguen, y no serán juzgados;
no condenen, y no serán condenados;
perdonen y serán perdonados;
Den y se les dará…
Porque con la medida que ustedes midan,
serán medidos ustedes.

Jesús (Lucas 6,37)


No veas ningún mal.
No escuches ningún mal.
No hables ningún mal.

Máxima Japonesa

Los grandes espíritus siempre han encontrado
una violenta oposición en las mentes mediocres.
Einstein

Si vives con arreglo a la naturaleza, nunca serás pobre.
Si vives con arreglo al qué dirán, nunca serás rico.
Séneca